miércoles, 9 de febrero de 2011

Señalados con la mano

El 26 de septiembre de 1990, le enviaron el primer mensaje macabro, algunos suponen que fue en respuesta a un chantaje millonario orquestado por Miguel y Carlos, pero otros no dudaron de que se trataba de una amenaza del narco: Una mano humana fue depositada a la entrada del departamento 303 del edificio ubicado en el número 3380 de la avenida Periférico Sur. De acuerdo con la investigación realizada, en el acta 25/93/793/990, el vigilante del barrio de San Ángel, Alfredo Martínez Cortés, asegura que el siniestro mensajero le preguntó dónde vivía el director general de Quehacer Político, Miguel Cantón Zetina, pero equivocadamente llegaron a la casa de su hermano Carlos que era encargado de la revista, porque El Ratón Miguelito ya había huido de la capital de la República desde 1987 y se escondía en Tabasco, donde suplicó protección y ayuda al poderoso ex gobernador Enrique González Pedrero, quien lo remitió con el sustituto José María Chemita Peralta López para apoyarlo. El episodio de la mano fue un escándalo nacional porque era el primer mensaje en contra de periodistas, pero conociendo el poco sentido de la ética y la moral de los hermanos Cantón, nadie dijo nada; nadie metió las manos al fuego por ellos.
En 2007, el 25 de mayo, el delegado municipal de la ranchería El Cedro, de Nacajuca. fue secuestrado por un comando armado en el marco de una campaña del Tabasco Hoy y de los medios de la familia Cantón, en contra de la lucha contra la delincuencia organizada que realizaban las autoridades estatales y federales. Las mafias del narco habían recibido un duro golpe en esa comunidad al ser detenidos varios miembros de una de sus células dedicadas al secuestro y que habían tenido participación en el atentado al general Francisco Fernández Solís, secretario de Seguridad Pública, perpetrado en marzo anterior. Se trataba de la banda de Los Akal. El cuerpo del dirigente vecinal apareció horas después decapitado, con un letrero que decía “Por hacer una llamada anónima a las autoridades me pasó esto y ellos mismos (la policía) me pusieron (delataron con la mafia)”.
Los delincuentes que cometieron el artero asesinato de la víctima identificada como Terencio Sastré Hidalgo, quisieron garantizar que el mensaje para inhibir las denuncias ciudadanas en su contra y para meter miedo a la población tabasqueña, se publicara. Por eso enviaron su cabeza a las oficinas de Tabasco hoy. El periódico se esmeró en presentar a ocho columnas la nota del decapitado y el mensaje de terror que con ese crimen, mandaban los narcos. Como si fuera poco el despliegue, pusieron un recuadro en la portada diciendo: “Presuntamente él (la víctima) había denunciado a los Akal”.

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